viernes, 16 de junio de 2017

Corazón roto

Todos necesitamos que nos rompan el corazón, por lo menos una vez en la vida.
No digo que hay que dejar que jueguen con tus sentimientos continuamente, no, pero créeme que una vez que logras salir del pozo, te das cuenta que no es tan malo.

Sí, el proceso es largo, tiene etapas, tiene altos y bajos.
Te deprimes.
Solo te dan ganas de quedarte en casa, en soledad, recordando cada momento que pasaste junto a esa persona.
Inventas mil formas nuevas de auto tortura, música, películas, fotos, cartas, ropa u objetos del otro, todo sirve.
A veces, hasta dejas de comer, o comes el triple.
Te culpas, te cuestionas, hasta cuando no tienes motivos para hacerlo.
Lloras, gritas, te enfadas, vuelves a llorar, y así siempre.
Piensas y te aseguras que nunca encontrarás otra persona como la que acaba de romper tu corazón.
 
Pero cariño, la vida sigue…
Y cuando el dolor comience a suavizar, verás a lo que me refiero.

Al igual que el Ave Fénix, comienzas a renacer de tus cenizas.
Lentamente vas mejorando, vuelves a reír, y esta vez mas alto, con más ganas.
Te das cuenta que gracias a esa desilusión lograste conocer una parte de ti que se mantenía oculta. Conociste que tan fuerte puedes llegar a ser.


Cuando todo termina, quedas con un pensamiento  diferente y mejor, sobre ti, sobre el amor, sobre la vida.
Vuelves a vivir, y con mucha fuerza, más que la de antes. No permites que nada te vuelva a derrumbar.
Y es claro…rompieron algo fundamental en ti.
Y gracias a eso…hoy eres un poco más invencible, hoy estas un poquito más segura de ti misma.
Descubres que todo esto, no te mata, si no que te hace más fuerte.

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