viernes, 12 de mayo de 2017

Él también es mi hijo

Etiquétenme de demente, pero me encanta no terminar de llegar a casa y ya recibir un brutal abrazo, y me encanta devolverle ese abrazo, aunque me llene de pelos y barro.

Amo sentarme a charlar con él, porque aunque no conteste, te acompaña, te mima, y muchas veces no necesitamos más que eso, desahogarnos.
Él es mi compañero, mi amigo.

Adoro mirarlo, jugar con él, sus besos, la forma en la que me mira...porque créanme que no van a encontrar otros ojos que te miren así, llenitos de amor, de admiración, de agradecimiento.

Este hermoso ser, es mi bebé, mi hijo, y sé que muchos no lo entienden.

Obvio, no es como el tuyo, yo no lo lleve en mi vientre durante nueve meses, no lleva mis genes…pero yo, lo siento como tal.

Al igual que tú, también lo tengo que cuidar, alimentarlo, bañarlo, sacarlo a pasear, limpiar sus residuos. Él también me despierta a la mitad de la noche, también se enferma. Al igual que tú hijo, se porta mal, tengo que rezongarlo y ponerle una penitencia.


Mi bebé, también depende de mí. La diferencia, es que él nunca va a independizarse, a él nunca le llegará su hora de volar. Va a depender de mí siempre.
Yo soy lo único que tiene y tendrá hasta su último día.
Me necesita, y yo a él.

Sé que no me comprendes, y realmente, no espero que lo hagas. Simplemente quería que conocieras mi punto de vista.


Para mí, el siempre será mi hijo y lo amo como tal, y lo mejor de todo, es que ese amor, al igual que el tuyo, también es reciproco. 

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